Enamorados de lo conocido y amantes de lo ignoto

Vivo cerca del Museo Reina Sofía, en Madrid. Diariamente atravieso la plaza enfrente del museo e instintivamente miro los carteles que adornan el ingreso principal. Son los gigantes y coloridos manifiestos de las exposiciones temporales del museo.

Últimamente no solo los carteles publicitarios capturan mi atención. Desde hace cinco meses colas enormes de visitantes ocupan los escalones del museo y rodean su plaza, bajo la lluvia de mayo o el calor asfixiante de agosto.

Desde que la exposición Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas abrió al público sus puertas el día 26 de abril, mas de 50.000 personas atravesaron el portal del Reina Sofía. Un número realmente enorme, ¿verdad?

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Colas en la exposición de Dalí, Museo Reina Sofía. Foto de Álvaro García. El País, 3 mayo 2013, en linea

Y me pregunté, ¿se trata de una exposición que merece la pena? Bueno, la respuesta la tuve después de acudir a la muestra, sopesando la imposibilidad de disfrutar de forma completa y totalmente satisfactoria de la vista de las obras por la incomodidad logística dada por la exagerada afluencia de visitantes en las salas.

Después de visitar los espacios expositivos del Reina Sofía, la respuesta a mí pregunta fue bastante clara, no tuve dudas: se trata de una exposición que los amantes del arte no pueden perder, siendo un recopilatorio monográfico bastante completo de las obras del maestro.

Aunque teniendo en cuenta el valor real de la exposición, no pude evitar que una simple pregunta ocupe mi mente desde entonces: ¿a más de 50.000 personas realmente interesa la obra de Salvador Dalí, o muchos entre ellos están empujados en visitar la exposición por lo que el artista representa? Y, realmente, ¿cosa representa socialmente Dalí?

Fácil la respuesta a esta última pregunta: ¡una verdadera estrella entre los artistas-personajes de masa! Como Elvis, Rolling Stones, Kurt Cobain, Marilyn Monroe o los actualísimos protagonistas de la saga Twilight.

Si reflexionamos cuidadosamente nos damos cuenta que, aunque se trate de una exposición bien hecha y completa, sin duda no se puede considerar un evento cultural que merezca tanto interés público así como historiográfico. Y lo afirmo pensando en otras exposiciones indudablemente de mayor valor que no tuvieron esto tipo de éxito mediático, así como evaluando el hecho que a las obras de Dalí frecuentemente se dedican exposiciones en España y tienen mucha visibilidad en las salas permanentes de diferentes museos (y en el mismo Museo Reina Sofía).

Cuando hablo de exposiciones indudablemente de mayor valor histórico, pienso, por ejemplo, en la exposición monográfica dedicada en 2008 a Tarsila do Amaral  en la Fundación Juan March de Madrid, que no tuvo la misma atención por parte de los medios. Pues, esta exposición sí que puede ser considerada cual evento histórico para el mundo del arte y de la cultura internacional, tratándose de la primera muestra individual en España y una de las más importantes dedicadas en Europa a la artista brasileña Tarsila do Amaral (1886-1973).

tarsila

 Tarsila do Amaral, Abaporu, 1928

Pero, ¿quien conoce Tarsila do Amaral? Bueno, este es el punto. La diferencia entre la exposición de Dalí y la de Tarsila la hace simplemente el marketing y el conocimiento que el público tiene del artista. Y, sin duda, ¡no el valor del artista y de las obras en muestra!

Concluyendo me planteo otras dudas: ¿en la actualidad lo que da valor al arte es solo el grado de conocimiento que el público tiene del artista? Hoy en día, ¿la popularidad da valor al arte? ¿Lo que vende es lo que vale en el mundo del arte?

Yo tengo mis respuestas a estas preguntas. De todas formas evito poner por escrito cualquier aut-aut  y dejo abiertas las dudas. Aunque afirmo que mi instinto de historiadora del arte es amante de lo ignoto.

Un augurio: ¡Que nos guíe como Caronte el sabio Walter Benjamin para que cada uno traiga sus oportunas conclusiones en el mar profundo de las dudas!

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2 comentarios en “Enamorados de lo conocido y amantes de lo ignoto

  1. Giovanna, me ha encantado tu artículo crítico sobre la exposición de Dalí. He reflexionado mucho sobre ello también, dado que sí es francamente llamativo que todo el mundo, y de verdad todo el mundo, esté asistiendo a la muestra del artista de Cadaqués. ¿La gente va movida, como te preguntas tú, por el gusto estético hacia su obra? ¿Por las inclinaciones que sienten hacia el surrealismo? ¿Por lo sublime de su exploración del ser humano? O… ¿más bien porque el artita total que fue Dalí llama tanto la atención como un vídeo de Rihanna? Es posible que cuando un creador dice frases del género gnómico como “La belleza será comestible o no será” o “A veces escupo sobre el retrato de mi madre”, entre otras muchas, y proyecta una imagen de sí mismo como lo hizo Dalí, las hordas de visitantes están más fascinados por su personalidad psíquica que por su faceta artística pero, ¿el fin justifica los medios? ¿Es loable que esas 50.000 personas hayan “consumido” arte aunque fueran motivadas por una fuerte campaña de márketing? Al menos habrán apagado los televisores…

    Gracias por este blog y enhorabuena!

    mariaporque o Siete Soles

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