Las imágenes de los Pactos Lateranenses

Aunque en los años en que el frente fascista se alzó con el poder en Italia las relaciones entre el Vaticano y Mussolini eran tensas y hostiles, desde finales de 1923 – año en que el Duce decidió invertir dinero estatal para la restauración de las iglesias dañadas por la guerra – empezó a construirse un clima de recíproca colaboración, con la consiguiente firma de los Pactos Lateranenses el día 11 de febrero de 1929 [1].

Esto clima de colaboración de la Iglesia Católica con el poder dictatorial constituido en Italia a partir del año 1922 se encuentra documentado por las múltiples fotografías de la época, las que, en calidad de testimonios históricos directos, ofrecen una correcta decodificación de la relación de la Santa Sede con el Fascismo. De entre todas ellas, resultan particularmente ilustrativas las que inmortalizan el acto de la firma de los Pactos Lateranenses. La fotografía que aquí proponemos [fig. 1] – inédita hasta la exposición 1929-2009. Ottanta anni dello Stato della Città del Vaticano [2] – retrata al cardenal Gasparri y al dictador Benito Mussolini en el momento en que se realiza la firma de los Pactos.

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El acto oficial aparece también documentado por medio de imágenes de vídeo como las que han sido recopiladas en el documental La Chiesa Cattolica e il Fascismo in Italia. Documentario storico, producido por el Istituto Luce y emitido por la televisión estatal italiana (RAI) [3], del que incluimos aquí cuatro fotogramas [figs. 2-5], que muestran la firma de los Pactos y la reacción eufórica de la masa de católicos y sacerdotes reunidos en Vaticano para festejar el evento. Felicidad colectiva de la comunidad católica motivada por el hecho de que los Pactos consignaban a la Iglesia Católica el estatus de Iglesia Oficial del Estado de Italia, proporcionando el reconocimiento mutuo entre el Reino de Italia y el Vaticano [4]. Fue una resolución político-económica generosa para el Vaticano: con los Pactos, Italia se comprometió a entregar a la Santa Sede una conspicua suma de dinero y acciones del Estado. La gratitud de Pío XI por tanta “generosidad” del Duce quedó demostrada cuando en 1932 se nombró a Mussolini Caballero de la Orden de la Espuela de Oro, la más alta distinción concedida por el Estado Vaticano [5].

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Las publicaciones periódicas internacionales producidas por italianos en el exilio no tardaron en levantar su voz para censurar la complicidad de la Iglesia Católica con el Duce. Ejemplar en este sentido resulta la Libertà, revista de carácter antifascista con sede en París, en la que trabajaron numerosos caricaturistas y viñetistas [6] de entre los que nos gustaría destacar a Evariste, dibujante satírico extremamente crítico con la política de la Santa Sede. Una de sus primeras viñetas políticas realizadas como consecuencia de la firma de los Pactos [fig. 6] – publicada en la Libertà el 24 de febrero de 1929 – nos presenta en el centro de la península italiana a la “Trinità”, personificada por Mussolini, Pío XI y el Rey Víctor Manuel III. Los tres se encuentran unidos en un abrazo, observados desde detrás de los Alpes por un solitario obrero que, pico en mano, podría aludir a los italianos antifacistas en el exilio [7].

ImagenPocos años después de la firma de los Pactos Lateranenses, en 1933, el muralista mexicano Diego Rivera realizó al fresco sobre panel los retratos de Mussolini y Pío XI (obra conservada en la colección Luis Echeverría Álvarez) dentro de una serie de 20 tableros encargados por la New Worker’s School de Nueva York [fig. 7], que conforman una verdadera película de masas en la que destacan los personajes clave de la historia contemporánea mundial [8]. El artista realizó gratuitamente el encargo empleando para sufragar sus gastos la suma ganada con el inconcluso encargo de Radio City, devolviendo en este modo al pueblo el dinero que había recibido de los millonarios norteamericanos. La imagen que Rivera nos trasmite del Pontífice en el panel a fresco de Mussolini es extremamente negativa: Pío XI, de espaldas al dictador, pone cariñosamente sobre él su mano en acto de bendición o, mejor dicho, de absolución. Figuras inquietantes – encapuchadas o con cascos, otros con gafas espesas – rodean los dos personajes, amenazando algunos de ellos con cuchillos a los representantes del pueblo martirizados por la dictadura y sus sicarios.

ImagenTanteando el vasto tema de las controvertidas relaciones entre la Iglesia Católica y el Fascismo, en esta sintética entrada se intentó perfilar simplemente un iter de análisis que pueda mostrar el valor que tienen las imágenes para reconstruir críticamente los acontecimientos.

La fotografía y el vídeo propuestos nos ofrecen testimonios científicos de los hechos analizados, mientras que la viñeta de Evariste y la pintura de Diego Rivera nos proporcionan una crítica de los artistas contemporáneos y la indignación de una parte de la opinión pública de la época respecto a la firma de los Pactos Lateranenses, evidenciando el impacto socio-cultural generado por el evento histórico tratado.

El valor de la imagen procede, por tanto, de su carácter de “representación” de lo real;  así, es correcto afirmar que, por encima de la descripción textual, el dibujo, la pintura, la fotografía o el cine nos ofrecen la plasmación concreta del acontecimiento narrado.

Entonces, es científicamente obligatorio considerar la imagen no solo como ilustración, sino que como una fuente de excepcional riqueza histórica. Aunque manipuladora y socio-inductora en las dinámicas económicas y políticas del mundo contemporáneo, la imagen muestra su valor de documento y nos ofrece la posibilidad de atrapar el recuerdo del pasado en una proyección que se repite en el presente y hasta el futuro, dándonos la posibilidad de plantear – y en muchos casos resolver – nuevas dudas históricas.

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[1]              Es posible consultar los textos de los Pactos Lateranenses en la página web de la Santa Sede: http://www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/archivio/documents/rc_seg-st_19290211_patti-lateranensi_it.html (consulta: 14 de agosto de 2013). Entre las publicaciones sobre las relaciones de la Iglesia Católica con el Fascismo destacan la de PELLICANI, A.: Il Papa di tutti: la Chiesa Cattolica, il Fascismo e il razzismo, 1929-1945, MilánSugar, 1964; ROSSI, E.: Il manganello e l’aspersorio, Bari, Laterza, 1968; DE ANGELIS, S.: “La Chiesa italiana e il regime fascista”, en CARDINI, F.: Processi alla Chiesa, mistificazione e apologia, Casale Monferrato, Piemme, 1994, pp. 435-452.

[2]              Cfr.  JATTA, B.: 1929-2009. Ottanta anni dello Stato della Città del Vaticano, cat. de la exposición (Ciudad del Vaticano, 2009), Ciudad del Vaticano, Bibioteca Apostolica Vaticana, 2009.

[3]              El documental La chiesa cattolica e il fascismo in Italia. Documentario storico puede verse en la página web: http://www.youtube.com/watch?v=Okxm4WwQgsU; otro interesante documental con imágenes de la firma de los Pactos Lateranenses se puede consultar en la página web de la RAI: http://www.raiscuolanew.rai.it/articoli/la-chiesa-e-il-concordato-costituente-e-costituzione/5418/default.aspx (consulta de ambos los video en fecha 14 de agosto de 2013).

[4]              Cfr. TRIPODI, N.: I Patti lateranensi e il fascismo, Bolonia, Cappelli, 1960.

[5]              Sobre la concesión de la Orden de la Espuela de Oro a Mussolini véase “Mussolini condecorado por el Papa”, en ABC, 10 de enero de 1932, p. 58; el artículo que se puede consultar online en la página web de ABC: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1932/01/10/058.html (consulta: 14 de agosto de 2013).

[6]              Fueron viñetistas de la Libertá: Pierre Dukercy, Marcolon, Evariste, Henry Monier, Pedro, Tick, Paul Ordoner, Robert Fuzier. Cfr.  FRANCHI, F.: Le vignette satitiche de la Libertá: giornale della concentrazione antifascista (1927-1934), cat. de la exposición (Forte dei Marmi, 2011), Forte dei Marmi, Museo della Satira e della Caricatura, 2010.

[7]              “Il nemico uno e trino”, en Ivi, p. 18

[8]              Cfr. Diego Rivera. Catálogo General de Obra Mural y Fotografía Personal, México, Instituto Nacional de Bellas Artes, 1988, pp. 175-180; RIVERA MARÍN, G. y CORONEL RIVERA, J. (coords.),  Encuentros con Diego Rivera, México, Siglo Veintiuno Editores, 1993, pp. 285-287.

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